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Nueva publicación: El sentido común visual. Disputas en torno a género, “raza” y clase en imágenes de circulación pública.

Caggiano, Sergio, El sentido común visual. Disputas en torno a género, “raza” y clase en imágenes de circulación pública, Buenos Aires: Miño y Dávila, 2012.

Las imágenes visuales ocupan un lugar clave en nuestra percepción y valoración del entorno social y de las demás personas. Medios de comunicación, libros ilustrados, carteleras en la calle y sitios de Internet son apenas algunos de los dispositivos que nos ofrecen desde la infancia un mundo de imágenes públicas en el que vernos y ver a los/as otros/as. ¿Quién es quién en esos paisajes visuales? ¿Qué caras y qué cuerpos son mostrados y cómo?, ¿qué sujetos y qué grupos aparecen apreciados o despreciados? ¿Qué factores estructuran la producción y circulación de imágenes? Al intentar responder tales preguntas, este libro se ocupa de la manera en que la cultura visual está atravesada por el género, la “raza” y la clase, entre otras dimensiones de la diferencia y la desigualdad.

Las imágenes que nos rodean naturalizan determinados valores, pautas de conducta, posiciones y relaciones sociales. Los repertorios visuales hegemónicos postulan legitimidades y consagran jerarquías. ¿Cómo son mostrados los inmigrantes de países vecinos en la prensa masiva?, ¿qué lugar tienen “negros” e “indios” en los manuales escolares?, ¿qué espacios y actividades le son reservados a las mujeres? ¿Quién forma parte y quién no de la comunidad que esas imágenes imaginan? Al mismo tiempo, otros actores producen imágenes con las cuales impugnan o desatienden las formas hegemónicas de visualización y ocultamiento, y las desestabilizan al promover otras. Agrupaciones de mujeres, por ejemplo, u organizaciones indígenas elaboran estos repertorios alternativos con los cuales reponer ausencias, contestar las representaciones dominantes y materializar otras visiones del mundo.

El libro trata sobre disputas culturales en el campo (de batalla) visual, sobre conflictos y tensiones que atraviesan nuestro imaginario. Ese campo de disputas es muy complejo. Por un lado, porque los puntos de vista no se estructuran sencillamente desde una posición de género, una racializada o una de clase. Esas y otras dimensiones se imbrican y articulan de maneras específicas. Por otro lado, porque no encontramos simplemente un conjunto de imágenes “de un lado” y otras “de otro”, enfrentándolas. El sentido común visual nos atraviesa, y allí donde se ha elaborado una propuesta alternativa en clave de género, por ejemplo, se pueden infiltrar modos de mirar hegemónicos en clave “racial” o de clase.